[24.21] ¡Creyentes! ¡No sigáis las pisadas del Demonio! A quien sigue las pisadas del Demonio, Ă©ste le ordena lo deshonesto y lo reprobable. Si no fuera por el favor de Alá y Su misericordia para con vosotros, ninguno de vosotros serĂa puro jamás. Pero Alá purifica a quien Él quiere. Alá todo lo oye, todo lo sabe.
[24.31] Y di a las creyentes que bajen la vista con recato, que sean castas y no muestren más adorno que los que están a la vista, que cubran su escote con el velo y no exhiban sus adornos sino a sus esposos, a sus padres, a sus suegros, a sus propios hijos, a sus hijastros, a sus hermanos, a sus sobrinos carnales, a sus mujeres, a sus esclavas, a sus criados varones frĂos, a los niños que no saben aĂşn de las partes femeninas. Que no batan ellas con sus pies de modo que se descubran sus adornos ocultos. ¡VolvĂ©os todos a Alá, creyentes! Quizás, asĂ, prosperĂ©is.
[24.33] Que los que no puedan casarse observen la continencia hasta que Alá les enriquezca con Su favor. Extended la escritura a los esclavos que lo deseen si reconocéis en ellos bien, y dadles de la hacienda que Alá os ha concedido. Si vuestras esclavas prefieren vivir castamente, no les obliguéis a prostituirse para procuraros los bienes de la vida de acá. Si alguien les obliga, luego de haber sido obligadas Alá se mostrará indulgente, misericordioso.
[24.35] Alá es la Luz de los cielos y de la tierra. Su Luz es comparable a una hornacina en la que hay un pabilo encendido. El pabilo está en un recipiente de vidrio, que es como si fuera una estrella fulgurante. Se enciende de un árbol bendito, un olivo, que no es del Oriente ni del Occidente, y cuyo aceite casi alumbra aun sin haber sido tocado por el fuego. ¡Luz sobre Luz! Alá dirige a Su Luz a quien Él quiere. Alá propone parábolas a los hombres. Alá es omnisciente.
[24.55] A quienes de vosotros crean y obren bien, Alá les ha prometido que ha de hacerles sucesores en la tierra, como ya habĂa hecho con sus antecesores. Y que ha de consolidar la religiĂłn que le plugo profesaran. Y que ha de trocar su temor en seguridad. Me servirán sin asociarme nada. Quienes, despuĂ©s de esto, no crean, Ă©sos son los perversos.
[24.58] ¡Creyentes! Los esclavos y los impĂşberes, en tres ocasiones, deben pediros permiso: antes de levantaros, cuando os quitáis la ropa al mediodĂa y despuĂ©s de acostaros. Son para vosotros tres momentos Ăntimos. Fuera de ellos, no hacĂ©is mal, ni ellos tampoco, si vais de unos a otros, de acá para allá. AsĂ os aclara Alá las aleyas. Alá es omnisciente, sabio.
[24.61] El ciego, el cojo, el enfermo, vosotros mismos, no tengáis escrĂşpulos en comer en vuestras casas o en casa de vuestros padres o de vuestras madres, en casa de vuestros hermanos o de vuestras hermanas, en casa de vuestros tĂos paternos o de vuestras tĂas paternas, en casa de vuestros tĂos maternos o de vuestras tĂas maternas, en casa cuyas llaves poseĂ©is o en casa de un amigo. No tengáis escrĂşpulos en comer juntos o por separado. Y, cuando entrĂ©is en una casa, saludaos unos a otros empleando una fĂłrmula venida de Alá, bendita buena, AsĂ os aclara Alá las aleyas. Quizás, asĂ, comprendáis.
[24.62] Los creyentes son, en verdad, quienes creen en Alá y en su Enviado. Cuando están con éste por un asunto de interés común, no se retiran sin pedirle permiso. Quienes te piden ese permiso son los que de verdad creen en Alá y en Su Enviado. Si te piden permiso por algún asunto suyo, concédeselo a quien de ellos quieras y pide a Alá que les perdone. Alá es indulgente, misericordioso.