[57.10] Y ¿por qué no habéis de gastar por la causa de Alá, siendo asà que la herencia de los cielos y de la tierra pertenece a Alá? No seréis todos iguales: unos, que han gastado y combatido antes del Éxito, tendrán una categorÃa más elevada que otros que han gastado y combatido después de ella. A todos, sin embargo, ha prometido Alá lo mejor. Alá está bien informado de lo que hacéis.
[57.20] ¡Sabed que la vida de acá es juego, distracción y ornato, revalidad en jactancia, afán de más hacienda, de más hijos! Es como un chaparrón: la vegetación resultante alegra a los sembradores, pero luego se marchita y ves que amarillea; luego, se convierte en paja seca. En la otra vida habrá castigo severo o perdón y satisfacción de Alá, mientras que la vida de acá no es más que falaz disfrute.
[57.25] Ya hemos mandado a nuestros enviados con las pruebas claras. Y hemos hecho descender con ellos la Escritura y la Balanza, para que los hombres observen la equidad. Hemos hecho descender el hierro, que encierra una gran fuerza y ventajas para los hombres. A fin de que Alá sepa quiénes les auxilian en secreto, a Él y a Sus enviados. Alá es fuerte poderoso.
[57.27] Tras ellos, mandamos a Nuestros otros enviados, asà como Jesús, hijo de MarÃa, a quien dimos el Evangelio. Pusimos en los corazones de quienes le siguieron mansedumbre, misericordia y monacato. Este último fue instaurado por ellos -no se lo prescribimos Nosotros- sólo por deseo de satisfacer a Alá, pero no lo observaron como debÃan. Remuneramos a quienes de ellos creyeron, pero muchos de ellos fueron unos perversos.