[7.32] Di: «,QuiĂ©n ha prohibido los adornos que Alá ha producido para Sus siervos y las cosas buenas de que os ha proveĂdo?» Di: «Esto es para los creyentes mientras vivan la vida de acá, pero, en particular, para el dĂa de la ResurrecciĂłn». AsĂ es como explicamos con detalle las aleyas a gente que sabe.
[7.37] ÂżHay alguien que sea más impĂo que quien inventa una mentira contra Alá o niega Sus signos? Ésos tendrán la suerte a que han sido destinados. Cuando, al fin, Nuestros enviados vengan a ellos para llamarles, dirán: «¿DĂłnde está lo que invocabais en lugar de invocar a Alá?» Ellos dirán: «¡Nos han abandonado!» Entonces, atestiguarán contra sĂ mismos su incredulidad.
[7.38] Dirá «¡Entrad en el Fuego a reuniros con las comunidades de genios y hombres que os han precedido!» Siempre que una comunidad entra, maldice a su hermana. Cuando, al fin, se encuentren allà todas, la última en llegar dirá de la primera: «¡Señor! Éstos son quienes nos extraviaron. Dóblales, pues, el castigo del Fuego». Dirá: «Todos reciben el doble. Pero vosotros no sabéis».
[7.43] Extirparemos el rencor que quede en sus pechos. Fluirán arroyos a sus pies. Dirán: «¡Alabado sea Alá, Que nos ha dirigido acá! No habrĂamos sido bien dirigidos si no nos hubiera dirigido Alá. Los enviados de nuestro Señor bien que trajeron la Verdad». Y se les llamará: «Éste es el JardĂn. Lo habĂ©is heredado en premio a vuestras obras».
[7.44] Los moradores del JardĂn llamarán a los moradores del Fuego: «Hemos encontrado que era verdad lo que nuestro Señor nos habĂa prometido. Y vosotros, Âż habĂ©is encontrado si era verdad lo que vuestro Señor os habĂa prometido?» «¡Si!», dirán. Entonces, un voceador pregonará entre ellos: «¡Que la maldiciĂłn de Alá caiga sobre los impĂos.
[7.53] ÂżEsperan otra cosa que su cumplimiento? El dĂa que se cumpla, los que antes la olvidaron dirán: «Los enviados de nuestro Señor bien que trajeron la Verdad ÂżTenemos ahora intercesores que intercedan por nosotros o se nos podrĂa devolver y obrarĂamos de modo diferente al que obramos?» Se han perdido a sĂ mismos y se han esfumado sus invenciones.
[7.54] Vuestro Señor es Alá, Que ha creado los cielos y la tierra en seis dĂas. Luego, se ha instalado en el Trono. Cubre el dĂa con la noche, que le sigue rápidamente. Y el sol, la luna y las estrellas, sujetos por Su orden. ÂżNo son Suyas la creaciĂłn y la orden? ¡Bendito sea Alá, Señor del universo!
[7.57] Es Él quien envĂa los vientos como nuncios que preceden a Su misericordia. Cuando están cargados de nubes pesadas, las empujamos a un paĂs muerto y hacemos que llueva en Ă©l y que salgan, gracias al agua, frutos de todas clases. AsĂ haremos salir a los muertos. Quizás asĂ, os dejĂ©is amonestar.
[7.69] ÂżOs maravilláis de que os haya llegado una amonestaciĂłn de vuestro Señor por medio de un hombre salido de vosotros para advertiros? Y recordad cuando os hizo sucesores despuĂ©s del pueblo de NoĂ© y os hizo corpulentos. ¡Recordad, pues, los beneficios de Alá! Quizás, asĂ, prosperĂ©is».
[7.73] Y a los tamudeos su hermano Salih. Dijo: «¡Pueblo! ¡Servid a Alá! No tenéis a ningún otro dios que a Él. Os ha venido de vuestro Señor una prueba: es la camella de Alá, que será signo para vosotros, ¡Dejadla que pazca en la tierra de Alá y no le hagáis mal! Si no, os alcanzará un castigo doloroso.
[7.85] Y a los madianitas su hermano Suayb. Dijo: «¡Pueblo! ¡Servid a Alá! No tenéis a ningún otro dios que a Él. Os ha venido, de vuestro Señor, una prueba. ¡Dad la medida y el peso justos, no defraudéis a los hombres en sus bienes! ¡No corrompáis en la tierra después de reformada! Eso es mejor para vosotros, si es que sois creyentes.
[7.89] InventarĂamos una mentira contra Alá si volviĂ©ramos a vuestra religiĂłn despuĂ©s de habernos salvado Alá de ella. No podemos volver a ella, a menos que Alá nuestro Señor lo quiera. Nuestro Señor lo abarca todo en Su ciencia. ¡Confiamos en Alá! ¡Señor, falla segĂşn Justicia entre nosotros y nuestro pueblo! TĂş eres Quien mejor falla».
[7.137] Y dimos en herencia al pueblo que habĂa sido humillado las tierras orientales y las occidentales, que Nosotros hemos bendecido. Y se cumpliĂł la bella promesa de tu Señor a los Hijos de Israel, por haber tenido paciencia. Y destruimos lo que FaraĂłn y su pueblo habĂan hecho y lo que habĂan construido.
[7.143] Cuando MoisĂ©s acudiĂł a Nuestro encuentro y su Señor le hubo hablado, dijo: «¡Señor! ¡MuĂ©strate a mĂ, que pueda mirarte!» Dijo: «¡No Me verás! ¡Mira, en cambio, la montaña! Si continĂşa firme en su sitio, entonces Me verás». Pero, cuando su Señor se manifestĂł a la montaña, la pulverizĂł y MoisĂ©s cayĂł al suelo fulminando. Cuando volviĂł en si dijo: «¡Gloria a Ti! Me arrepiento y soy el primero de los que creen».
[7.146] ApartarĂ© de Mis signos a quienes se ensoberbezcan sin razĂłn en la tierra. Sea cual sea el signo que ven, no creen en Ă©l. Si ven el camino de la buena direcciĂłn, no lo toman como camino, pero si ven el camino del descarrĂo, sĂ que lo toman como camino. Y esto es asĂ porque han desmentido Nuestros signos y no han hecho caso de ellos.
[7.150] Y, cuando MoisĂ©s regresĂł a su pueblo, airado y dolido, dijo: «¡QuĂ© mal os habĂ©is portado, luego de irme y dejaros! ÂżEs que querĂ©is adelantar el juicio de vuestro Señor?» Y arrojĂł las Tablas y, cogiendo de la cabeza a su hermano, lo arrastrĂł hacia sĂ. Dijo: «¡Hijo de mi madre! La gente me ha humillado y casi me mata. ¡No hagas, pues, que los enemigos se alegren de mi desgracia! ¡No me pongas con el pueblo impĂo!»
[7.155] MoisĂ©s eligiĂł de su pueblo a setenta hombres para asistir a Nuestro encuentro. Cuando les sorprendiĂł el Temblor dijo: «¡Señor! Si hubieras querido, les habrĂas hecho perecer antes y a mĂ tambiĂ©n. ÂżVas a hacernos perecer por lo que han hecho los tontos de nuestro pueblo? Esto no es más que una prueba Tuya, que Te sirve para extraviar o dirigir a quien quieres. ¡TĂş eres nuestro Amigo! PerdĂłnanos, pues, y apiádate de nosotros! Nadie perdona tan bien como TĂş.
[7.157] a quienes sigan al Enviado, el Profeta de los gentiles, a quien ven mencionado en sus textos: en la Tora y en el Evangelio, que les ordena lo que está bien y les prohĂbe lo que está mal, les declara lĂcitas las cosas buenas e ilĂcitas las impuras, y les libera de sus cargas y de las cadenas que sobre ellos pesaban. Los que crean en Ă©l, le sostengan y auxilien, los que sigan la Luz enviada abajo con Ă©l, Ă©sos prosperarán.
[7.158] Di: «¡Hombres Yo soy el Enviado de Alá a todos vosotros, de AquĂ©l a Quien pertenece el dominio de los cielos y de la tierra. No hay más dios que Él. Él da la vida y da la muerte. ¡Creed, pues, en Alá y en su Enviado, el Profeta de los gentiles, que cree en Alá y en Sus palabras! ¡Y seguidle! Quizás, asĂ, seáis bien dirigidos».
[7.160] Los dividimos en doce tribus, como comunidades. Cuando el pueblo pidiĂł agua a MoisĂ©s, inspiramos a Ă©ste «¡Golpea la roca con tu vara!». Y brotaron de ella doce manantiales. Todos sabĂan de cuál debĂan beber. Hicimos que se les nublara y les enviamos de lo alto el maná y las codornices: «¡Comed de las cosas buenas de que os hemos proveĂdo.» Y no fueron injustos con Nosotros, sino que lo fueron consigo mismos.
[7.169] Sus sucesores, habiendo heredado la Escritura, se apoderan de los bienes de este mundo, diciendo: «Ya se nos perdonará». Y si se les ofrecen otros bienes, semejantes a los primeros, se apoderan tambiĂ©n de ellos. ÂżNo se concertĂł con ellos el pacto de la Escritura , segĂşn el cual no dirĂan nada contra Alá sino la verdad? Y eso que han estudiado cuanto en ella hay... Pero la Morada Postrera es mejor para quienes temen a Alá - Âżes que no razonáis?-,
[7.176] Si hubiĂ©ramos querido, le habrĂamos levantado con ellos. Pero se apegĂł a la tierra y siguiĂł su pasiĂłn. PasĂł con Ă©l como pasa con el perro: jadea lo mismo si le atacas que si le dejas en paz. AsĂ es la gente que desmiente Nuestros signos. CuĂ©ntales estas cosas. Quizás, asĂ, reflexionen.
[7.187] Te preguntan por la Hora: «¿Cuándo llegará?» Di: «SĂłlo mi Señor tiene conocimiento de ella. Nadie sino Él la manifestará a su tiempo. Abruma en los cielos y en la tierra. No vendrá a vosotros sino de repente»,. Te preguntan a ti como si estuvieras bien enterado. Di: «SĂłlo Alá tiene conocimiento de ella». Pero la mayorĂa de los hombres no saben.
[7.189] Él es Quien os ha creado de una sola persona, de la que ha sacado a su cónyuge para que encuentre quietud en ella. Cuando yació con ella, ésta llevó una carga ligera, con la que iba de acá para allá; pero cuando se sintió pesada, invocaron ambos a Alá, su Señor. «Si nos das un hijo bueno, seremos, ciertamente, de los agradecidos.