[47.4] Cuando sostengáis, pues, un encuentro con los infieles, descargad los golpes en el cuello hasta someterlos. Entonces, atadlos fuertemente. Luego, devolvedles la libertad, de gracia o mediante rescate, para que cese la guerra. Es asà como debéis hacer. Si Alá quisiera, se defenderÃa de ellos, pero quiere probaros a unos por medio de otros. No dejará que se pierdan las obras de los que hayan caÃdo por Alá.
[47.15] Imagen del JardÃn prometido a quienes temen a Alá: habrá en él arroyos de agua incorruptible, arroyos de leche de gusto inalterable, arroyos de vino, delicia de los bebedores, arroyos de depurada miel. Tendrán en él toda clase de frutas y perdón de su Señor. ¿Serán como quienes están en el Fuego por toda la eternidad, a los que se da de beber un agua muy caliente que les roe las entrañas?
[47.38] He aquà que sois vosotros los invitados a gastar por la causa de Alá, pero hay entre vosotros algunos avaros. Y quien es avaro lo es, en realidad, en detrimento propio. Alá es Quien Se basta a Sà mismo, mientras que sois vosotros los necesitados. Y, si volvéis la espalda, hará que otro pueblo os sustituya, que no será como vosotros.